32% de empleadas del hogar en 2025 trabajan sin contrato

La sombra de la economía sumergida en el hogar: el 32% de las empleadas domésticas sigue sin contrato en 2025

El empleo doméstico en España sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes de la regularización laboral, y los datos de 2025 arrojan una realidad preocupante para el sector. Según el cruce de datos entre la Encuesta de Población Activa (EPA) y los registros de la Seguridad Social, un 32 de las mas de 565000 mujeres que trabajaron en el empleo del hogar en 2025 no estaban dadas de alta en la Seguridad Social. Esta cifra supone que casi una de cada tres trabajadoras del sector opera fuera del sistema legal, careciendo de protecciones básicas como la cobertura por desempleo, la cotización para la jubilación o el seguro frente a accidentes laborales.

En una provincia como Almería, donde el sector de los cuidados y el servicio doméstico es un pilar fundamental para la conciliación de miles de familias —especialmente en núcleos urbanos como la capital, Roquetas de Mar o El Ejido—, este dato resuena con especial fuerza. A pesar de los esfuerzos legislativos de los últimos años para equiparar los derechos de estas trabajadoras con los del resto de asalariados, la brecha entre el empleo real y el empleo declarado sigue siendo una herida abierta en el mercado laboral almeriense.

¿Qué significa el dato de las 565.000 mujeres en el contexto actual?

Para entender la magnitud del problema, debemos desglosar qué hay detrás de ese número. Cuando hablamos de 565.000 mujeres, nos referimos a aquellas que declaran en las encuestas oficiales estar trabajando en hogares. Sin embargo, la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS) muestra una foto mucho más reducida. Esta discrepancia es lo que los economistas denominan “economía sumergida estructural”.

En Almería, este fenómeno tiene matices propios. Muchas de estas trabajadoras son mujeres migrantes o de mediana edad que encuentran en el servicio doméstico su única vía de ingresos. El hecho de que el 32% no cotice implica que miles de almerienses están desprotegidas ante una baja por enfermedad, un riesgo que en el caso de la provincia se agrava por el envejecimiento de la población y la alta demanda de cuidados internos.

El desfase entre el empleo real y la afiliación oficial

  • Empleo total estimado (EPA): Más de 565.000 trabajadoras a nivel nacional.
  • Tasa de desprotección: 32% operando sin contrato ni alta en la seguridad social.
  • Perfil dominante: Mujer, mayor de 45 años, con alta incidencia de pluriempleo en distintos hogares por horas.
  • Impacto en Almería: Se estima que más de 4.000 hogares en la provincia podrían estar en situación de irregularidad laboral.

¿Por qué no termina de cuajar el alta en la Seguridad Social?

La pregunta que muchos se hacen en las calles de Almería es sencilla: si ahora tienen derecho a paro, ¿por qué sigue habiendo tanto empleo en “B”? La respuesta es multicausal. Por un lado, el incremento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que en 2025 se ha consolidado en niveles necesarios pero exigentes para las economías domésticas, ha provocado que algunas familias almerienses opten por la economía sumergida para evitar el pago de las cuotas patronales.

Por otro lado, existe una barrera burocrática y cultural. Aunque el sistema “Importass” ha simplificado los trámites, todavía hay un sector de la población que percibe el alta como un gasto y no como una inversión en seguridad jurídica. Para el empleador, no dar de alta supone un riesgo patrimonial inmenso: ante cualquier caída o accidente en el domicilio, el dueño de la casa responde con sus bienes si no hay un contrato de por medio.

Comparativa del sector: Empleo declarado vs. Economía sumergida (2025)

Concepto Datos Nacionales (Estimados) Proyección Almería
Mujeres trabajando en el sector 565.000 11.200
Trabajadoras con alta (68%) 384.200 7.616
Trabajadoras sin alta (32%) 180.800 3.584
Salario Medio Mensual (SMI 2025) 1.184 € (aprox.) 1.184 €
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La paradoja del derecho al paro en el servicio doméstico

Desde que se aprobó el Real Decreto-ley 16/2022, las empleadas de hogar tienen derecho a la prestación por desempleo. Sin embargo, este derecho es papel mojado para ese 32% de mujeres que no figuran en las listas de la Seguridad Social. En la práctica, esto genera una segmentación del mercado laboral: trabajadoras “de primera” con derechos protegidos y trabajadoras “invisibles” que, en caso de ser despedidas de la noche a la mañana, no tienen ningún respaldo público.

¿Cómo afecta la subida del SMI al empleo doméstico en Almería?

El tejido económico de Almería es particular. Con una renta per cápita que a menudo se sitúa por debajo de la media nacional, el esfuerzo que debe hacer una familia para pagar el SMI y las cotizaciones es mayor que en Madrid o Barcelona. Esto ha llevado a que, en municipios del Poniente o el Levante almeriense, se esté produciendo un trasvase del empleo a tiempo completo hacia el empleo por horas no declarado.

¿Puede un pensionista almeriense con una paga media de 1.000 euros contratar legalmente a alguien para que le ayude en casa? La respuesta matemática es complicada, y ahí es donde la administración debería poner el foco: en las bonificaciones fiscales por contratación de cuidadores, una medida que el sector lleva años reclamando para reducir ese 32% de precariedad.

Los riesgos legales de tener a una empleada sin contrato

No es solo una cuestión de ética o de solidaridad social; es un problema legal de primer orden. Las multas por tener a una trabajadora del hogar sin dar de alta pueden oscilar entre los 3.750 y los 12.000 euros. Además, en Almería se ha detectado un aumento de las inspecciones de trabajo mediante el cruce de datos bancarios y denuncias anónimas.

Cinco puntos clave para entender la nueva normativa de 2025

  • Fin del desistimiento: Ya no se puede despedir sin una causa justificada y comunicada por escrito.
  • Prevención de Riesgos: Los hogares deben garantizar un entorno seguro (evaluación de riesgos laborales).
  • Bonificaciones: Siguen vigentes reducciones del 20% en las cuotas, ampliables al 45% en familias numerosas.
  • Cotización por desempleo: Es obligatoria desde la primera hora de trabajo.
  • Inviolabilidad del domicilio: Aunque la Inspección no puede entrar sin orden, los procesos de investigación indirecta se han endurecido.

El perfil de la trabajadora invisible en la provincia

Si ponemos rostro a ese 32% en nuestra provincia, encontramos a menudo a mujeres que superan los 50 años. Para estas trabajadoras almerienses, la falta de cotización en 2025 supone una condena a una jubilación de miseria, dependiendo únicamente de pensiones no contributivas. Es la pescadilla que se muerde la cola: aceptan trabajar en negro porque necesitan el dinero neto de forma inmediata, pero hipotecan su futuro a medio plazo.

Hacia una solución: ¿Qué hace falta para bajar del 32%?

Para que en 2026 no hablemos de las mismas cifras, la receta parece clara pero difícil de aplicar. Se necesita una mayor concienciación sobre el hecho de que limpiar una casa o cuidar a un anciano es un trabajo con la misma dignidad que trabajar en un banco o en un invernadero. La profesionalización del sector en Almería pasa necesariamente por la regularización, pero también por ayudas directas a las familias que, de buena fe, no pueden cubrir el coste total de la seguridad social.

El impacto en la salud mental y física

El empleo doméstico es físicamente exigente. Dolores lumbares, exposición a productos químicos y carga mental son el pan de cada día. Cuando una trabajadora no está de alta, no tiene acceso a la mutua. Esto obliga a muchas mujeres en Almería a acudir a la sanidad pública como si fuera una enfermedad común, cuando en realidad se trata de dolencias profesionales, lo que sobrecarga el sistema sanitario local y oculta la siniestralidad real del sector.

¿A quién beneficia realmente esta situación?

A corto plazo, parece que el empleador ahorra y la trabajadora recibe unos euros más en mano. Pero es un espejismo económico. El ahorro de hoy en cotizaciones es el gasto de mañana en servicios sociales para cubrir a personas sin recursos. Para la economía de Almería, tener a más de 3.000 mujeres fuera del sistema es una pérdida de eficiencia y una injusticia social que frena el desarrollo de una economía de cuidados moderna y competitiva.

Lo que ocurra en los próximos meses con la aplicación de las nuevas normativas de prevención de riesgos será determinante. Si la administración no facilita el camino para que las familias regularicen estas situaciones, ese 32% de mujeres que trabajaron en el empleo del hogar en 2025 sin alta seguirá siendo la cifra de la vergüenza en nuestro mercado laboral. La estabilidad de miles de hogares almerienses depende de que el trabajo en el domicilio deje de ser, de una vez por todas, un sector de segunda categoría.

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