Erich Fromm y el peligro del hombre ordinario: una lección de ética para la empresa y la sociedad almeriense
La reflexión del psicoanalista y filósofo humanista Erich Fromm sobre la condición humana parece, a primera vista, alejada de los balances de situación o las ferias agrícolas de Almería. Sin embargo, su tesis central —el hombre ordinario con poder extraordinario es el principal peligro para la humanidad y no el malvado o el sádico— cobra una vigencia abrumadora en el actual tejido económico y social de nuestra provincia. En un ecosistema donde la digitalización otorga “poderes extraordinarios” a gestores, autónomos y cuadros directivos, la advertencia de Fromm nos obliga a mirar más allá de los beneficios trimestrales para entender los riesgos de la inercia burocrática y la falta de responsabilidad individual.
¿Por qué el “hombre corriente” preocupa más que el malvado?
Para Fromm, el sádico o el malvado de película es una anomalía detectable y, por tanto, limitada. El verdadero riesgo reside en la persona normal, el técnico, el administrativo o el mando intermedio que, dotado de herramientas tecnológicas o administrativas de gran alcance, ejecuta acciones con consecuencias devastadoras sin sentir que está haciendo nada malo. El peligro real en Almería no es el empresario que busca el mal, sino el que se deja llevar por una inercia sistémica que deshumaniza sus decisiones.
Esta “banalidad del mal” aplicada a la economía local se traduce en decisiones automatizadas: un algoritmo que deniega un crédito a una pyme de El Ejido, un sistema de gestión que ignora las condiciones climáticas de un agricultor o una política de recursos humanos que trata al trabajador como una mera cifra en un Excel. Cuando el poder es extraordinario (tecnología, capital, datos) pero la conciencia es ordinaria, el desastre está servido.
Claves del pensamiento de Erich Fromm aplicadas al entorno actual
- La desobediencia como virtud: Fromm argumentaba que la capacidad de decir “no” ante órdenes inhumanas es lo que nos mantiene cuerdos.
- El poder de la técnica: El hombre moderno tiene la capacidad de destruir o crear a gran escala con solo pulsar un botón.
- La alienación económica: Sentir que somos una pieza de una máquina nos exime, erróneamente, de la responsabilidad ética de nuestros actos.
El “Síndrome de Decadencia”: los tres riesgos del gestor moderno
En su obra El corazón del hombre, Fromm disecciona lo que llama el síndrome de decadencia. Si trasladamos estos conceptos al despacho de cualquier asesoría en el Paseo de Almería o a una cooperativa de Níjar, encontramos paralelismos inquietantes con la gestión empresarial fría y desconectada.
1. Necrofilia social frente a la Biofilia almeriense
No hablamos de una patología clínica, sino de la atracción por lo mecánico frente a lo vivo. En la economía, esto ocurre cuando un directivo prefiere la “limpieza” de un gráfico de barras a la complejidad de las familias que dependen de su empresa. La verdadera fuerza de la empresa almeriense siempre ha sido la biofilia: el amor por la tierra, el producto vivo y el trato directo.
2. Narcisismo maligno en las organizaciones
Ocurre cuando una empresa o institución se vuelve autorreferencial. Solo importa lo que beneficia a “la marca”, ignorando el impacto ambiental en nuestro litoral o el bienestar de la comunidad local. El narcisismo anula la empatía, y sin empatía, el “hombre ordinario” con poder puede ser implacable.
3. Fijación simbiótica y obediencia ciega
¿Cuántas veces hemos escuchado en nuestras empresas el “yo solo sigo órdenes”? Esa es la fijación simbiótica. El individuo renuncia a su criterio para fundirse con la jerarquía. En el momento en que un profesional almeriense deja de cuestionar la ética de su labor, se convierte en el eslabón de una cadena potencialmente peligrosa.
La deshumanización de la economía en Almería: datos y realidades
¿Es Almería inmune a este fenómeno? Los datos de digitalización y cambios en el mercado laboral sugieren que estamos en un momento crítico. La automatización del poder está delegando decisiones éticas en procesos mecánicos.
| Factor de Riesgo | Manifestación en Almería | Consecuencia Social |
|---|---|---|
| Poder Tecnológico | Algoritmos de riesgo crediticio | Exclusión financiera de autónomos |
| Burocracia Rígida | Gestión automatizada de ayudas | Abandono de proyectos rurales |
| Desconexión del líder | Fondos de inversión comprando fincas | Pérdida del modelo de agricultura familiar |
¿A quién beneficia realmente la “normalidad” de la que hablaba Fromm?
A menudo, el sistema premia al hombre ordinario que no causa problemas. Pero en una provincia como la nuestra, que ha crecido gracias a la rebeldía de colonizar un desierto, la obediencia ciega es un veneno para la innovación. Si el agricultor del Poniente se hubiera limitado a ser un “hombre ordinario” siguiendo las normas de lo que se suponía que era una tierra yerma, hoy no existiría el modelo Almería.
Sin embargo, el peligro actual es el inverso: que el éxito nos vuelva burócratas. Que el poder económico alcanzado nos haga perder la conexión con la realidad social. ¿Puede un gestor de una gran comercializadora soportar la presión de las cifras sin pisotear los derechos de los pequeños productores? Fromm diría que solo si se niega a ser un hombre “ordinario”.
El peligro de las herramientas extraordinarias en manos mediocres
Hoy, un pequeño empresario en Almería tiene más acceso a información y capacidad de influencia que un ministro de hace 50 años. Redes sociales, Big Data, acceso a mercados globales… son poderes extraordinarios. El riesgo surge cuando esas herramientas se utilizan sin una base filosófica o ética, buscando únicamente la eficiencia por encima de la humanidad.
Analicemos la situación del empleo en la provincia según los últimos indicadores de confianza empresarial:
- Desconexión ética: Un 15% de los conflictos laborales nacen de una gestión excesivamente automatizada.
- Falta de liderazgo humano: La rotación de personal en el sector servicios almeriense se debe, en gran medida, a la sensación del trabajador de ser un “recurso” y no una persona.
- Resistencia al cambio: La inercia del “siempre se ha hecho así” es la forma más común de mediocridad peligrosa.
¿Cómo combatir la mediocridad peligrosa en la empresa almeriense?
No se trata de leer filosofía en las horas de oficina, sino de aplicar el humanismo en cada decisión contable. Erich Fromm proponía la “orientación productiva”, que consiste en utilizar nuestras capacidades para dar vida a lo que tocamos, no para controlarlo o poseerlo.
Para un autónomo de Almería, esto significa que su éxito no debe basarse solo en el saldo bancario, sino en el impacto positivo en su entorno. Cuando el poder (aunque sea pequeño) se ejerce con conciencia, dejamos de ser ese “hombre ordinario” que temía Fromm.
Indicadores de una gestión “biofílica” y consciente
- Priorización del bienestar del equipo sobre la optimización extrema de costes.
- Transparencia radical en la gestión de datos de clientes y proveedores.
- Compromiso real con la sostenibilidad del entorno natural almeriense.
- Fomento del pensamiento crítico y la discrepancia constructiva dentro de la empresa.
El papel de la educación y la cultura empresarial en la provincia
Si el peligro es el hombre ordinario, la solución es el hombre consciente. En Almería, las instituciones y asociaciones empresariales deben fomentar un liderazgo que trascienda lo técnico. Necesitamos directivos que entiendan que su poder extraordinario conlleva una responsabilidad que no puede delegarse en un software o en una orden superior.
¿Qué ocurre cuando una sociedad se llena de personas que “solo hacen su trabajo”? Se vuelve frágil ante el autoritarismo y la injusticia económica. La historia de Almería está llena de ejemplos de lucha contra la adversidad; perder esa esencia humana en favor de una normalidad gris sería nuestro mayor error económico.
Conclusiones para el lector: la ética como ventaja competitiva
A menudo pensamos que la ética es un lujo que solo se pueden permitir las multinacionales con departamentos de RSC. Fromm nos enseña que es una necesidad de supervivencia. En el mercado global, lo que diferenciará a Almería no será solo el precio de sus hortalizas o la calidad de sus playas, sino la humanidad de sus procesos.
El “malvado” es fácil de identificar y combatir. El verdadero reto es despertar al hombre ordinario que todos llevamos dentro y que, por comodidad o miedo, prefiere no mirar las consecuencias de sus actos económicos. En Almería, tenemos la oportunidad de demostrar que el poder extraordinario de nuestra economía puede —y debe— estar en manos de personas extraordinariamente conscientes.
Lo que ocurra en los próximos meses con la gestión de los recursos hídricos, la integración laboral y la transformación digital de nuestras pymes marcará la estabilidad económica de miles de familias almerienses. Y en cada una de esas decisiones, la pregunta de Fromm seguirá resonando: ¿estamos actuando como seres humanos vivos o como piezas ordinarias de una maquinaria indiferente?

